EL BESO
Tu beso alborotó mi equilibrio...
tus pasos habían seguido los míos...
y, acorralado en tu trampa sin sentido,
respondí saboreándome tus labios.
La saliva se mezcló sin miedo
y tu lengua exploró un abismo
de sabores, sensaciones y misterios,
que sin pudor, se te fueron entregando.
Y perdí la noción del tiempo,
mientras tus dientes mordían por dentro
mi piel y mi energía... Succionando...
al tiempo que era prisionero de tu abrazo.
Y sin poder abrir los ojos,
te entregué hasta el alma en un momento,
porque no hay nada en el mundo más complejo,
que el poder que tiene sobre un hombre: ¡Un beso!
Desconozco el autor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario